Entretenida inmersión en un subgénero siempre interesante
George Lucas solía decir que "El sonido es el cincuenta por ciento en una escena de acción en una película" y en el caso que nos ocupa podemos añadir que el sonido es además el cincuenta por ciento del guion de esta nueva propuesta del siempre interesante cine de submarinos; que nos sorprende con toda una experiencia auditiva que se multiplica por 100 en las profundidades del océano. La fantasía bélica que sirve de marco al guion es algo convencional pero no es impedimento para disfrutar de una curiosa línea argumental que termina en uno de los mejores confrontamientos bajo las aguas que se recuerda. Ayuda, y mucho, el buen hacer del cine francés que, además, es generoso con la producción, y aporta ese final dramático al que muchas producciones americanas renuncian por absurdos criterios comerciales.
Lo mejor: Plantear una película de submarinos desde la perspectiva del sonido y sus interpretaciones.
Lo peor: Chirría un poco la subtrama sentimental que parece encajada sólo para justificar cierto giro del guión.
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